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Me enamoré de mi mejor amigo

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No sé como ni porque sucedió, pero la primera vez que me enamoré fue de mi mejor amigo, alguien a quien a las demás personas no les sería alguien especial.

Estaba en grado noveno, había compartido alrededor de unos 4 meses con el, pero no me parecía siquiera atractivo, el problema real llegó durante una clase de inglés, que mientras hacíamos bromas con mi grupo de amigos hubo un momento en el que cruzamos miradas por un par de segundos, creo que desde ese momento me empezó a gustar, de ahí en adelante no hubo vuelta atrás.

Una año y medio más tarde y luego de varias peleas -lo que ahora considero que fueron gracias a los celos de los dos- el azar hizo sus jugadas y nos volvió a encontrar, esta vez en el mismo salón, salón que compartiríamos durante todo nuestro último año de bachillerato. 

Era alguien muy especial para mi -no estoy seguro si era el único de los dos que consideraba eso- pero hacíamos cosas que con los demás no me atrevía hacer, estar con sus padres y con los míos (siempre presentándonos como amigos, que, al fin y al cabo eso era lo que nosotros éramos, no mucho más) darnos de comer en la boca estando en clases, siempre sentarnos juntos, defendernos, ir a la casa del otro hasta cuatro veces a la semana, hacer llamadas largas cuando nos sentíamos mal, salir a cine solos, o incluso llorar en frente del otro cuando nos sentíamos devastados, explicarnos los temas de clase, celebrar cumpleaños con la familia del otro, ir de fiesta y un largo, muy largo etcétera.

Todos nuestros amigos preguntaban si teníamos algo pero siempre lo negábamos, sabíamos que para la mayoría de la sociedad las cosas que nosotros hacíamos no estaban bien vistas, quizá por eso nunca aceptó su sexualidad con las demás personas cuando se alejó de mí, yo soy la única persona que hasta el momento se que a él le han gustado os hombres alguna vez. 

Y… quisiera que esta historia tuviera un final feliz, pero no, nunca nos atrevíamos a darnos un beso, ni siquiera a hablar de lo que teníamos abiertamente, nada de eso. Pero estoy seguro que  era algo diferente, algo mágico y posiblemente algo irrepetible.

Cuando me fui del país empezamos a tener problemas nuevamente y preferimos distanciarnos que seguir haciéndonos daño. Ahora no me hablo con él, mi único amor hasta el momento, la única persona que me ha entendido a la perfección.

Escrito por: Daniel Amaya

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